La Gran Tenochtitlán

[ La gran Ciudad ]

Lo primero que se me vino a la mente…

fue que la  entrada “triunfal” a la gloriosa y milenaria Cd. de México (después de más de 9  incómodas horas de viaje ya que no me puedo acostumbrar a dormir en los asientos de los autobuses) no cumplió con mis espectativas. La ocasión inmediata anterior (en semana santa) el autobús entro por la carretera Toluca-México, con dirección a la central de Observatorio y lo primero que pudimos apreciar por la ventanilla mi papá y yo (él iba de acompañante) fueron los imponentes edificios de Santa Fe: los hoteles Sheraton Suites,  Fiesta Americana Santa Fe, el edificio de Sony-Ericcson… pasamos por “Las puertas de Santa Fe” donde se filmó la película de Amar te duele, surcamos la universidad Ibero…

Pero  ¿qué me vine a encontrar esta vez? Pues un fiasco: montón de tráfico, basura, más tráfico, más basura… empresas  y más empresas, pasos a desnivel y puentes para transeuntes todos graffiteados… Llegué a eso de las 6:45 am del domingo 5 de julio y hacía montón de frío.

La central de Autobuses del Norte es un edificio que estuvo en remodelación hace poco. A los 9 años de edad apenas y recuerdo, no había tantos puestos como ahora. Grande, muy grande, grandísima a comparación con la de Colima en tamaño. Inmediatamente salí, me ubiqué en un lugar junto a los taxis para hacer la llamada a mi prima Sandra (my host) para que me llevara a su casa. Fue entonces que decidí sacar mi celular para tomar algunas fotos: la estatua de la virgen de Guadalupe sigue igual, donde mismo… en el centro de todo, en la vida de todos, debajo de la cúspide adornada hermosamente con flores y plegarias de miles y miles de viajeros que a diario le claman ayuda y le agradecen los favores recibidos.

Me sentí extraño parado ahí, entre tanta multitud. Esperé 15 minutos, pero pude constatar que lo primero que se acelera al llegar a este lugar es la vida.  Córrele, apúrate, písale, muévete…

Hacía años que no veía a mi prima Sandra. Madre jóven, guapa y con estilo algo fresón, me besó  y me condujo hacia la salida donde Jorge (su esposo) y la chikeada de Paloa(la más pequeña de sus 3 hijos) estaba acurrucada con un peluche esperándome.  ¿Cómo estas? ¿qué tal el viaje…? El preámbulo de siempre. Lo que enseguida ví fueron las calles: señoras avenidas limpias de carros pero llenas en basura, porque era domingo (y de mañana) ¿quién quiere estar sumergido en el tráfico tan temprano?

Suerte fue que vivieran tan cerca de la UAM, pasamos por ahí en trayecto a su casa… se aprecia algo raro: la corteza de los árboles es color oscuro.  Calles y más calles. Da la casualidad que Azcapotzalco (delegación defeña) limita con Tlalnepantla (nótece la “ele” antes de la “ene”) y con Naucalpan, ambos municipios del Edo.  de México, así que existen avenidas limítrofes y distribuidores  viales inmensos!

La zona donde actualmente estoy viviendo se llama Cd. Satélite. Es un lugar donde se vive “bien”. La verdad, estar aquí me inspira para poder llegar a tener un hábitat como los que aquí he visto. Es verano y al menos yo, siento que estoy en invierno. El clima es frío por las mañanas. No ha habido día que salga sin sueter. A lo lejos, cuando estoy en la parada de autobús que me lleve a la estación de metro El Rosario, se puede ver algunos cerros tapizados de casas y juntito de ellos, bosque de pinos. Huele a invierno y eso me agrada…

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El transporte era la onda. Con una hora de anticipación, me dirigí a subir las escaleras de la avenida Fuentes de Satélite para abordad el camión. Los asientos estaban tapizados y acolchonados, no como los de acá, que sólo tienen plástico y de tanto brinco te duelen las nalgas… obviamente ahí se necesitan para evitarte problemas en la columna. Irremediablemente tuve que ponerme al puro tiro en lo que a ubicación respecta, porque como todo primerizo, uno comete (fatales) errores.

El ambiente dentro de un “camión” de transporte urbano es isomorfo al de toda gran ciudad cosmopolita mexicana. Imagino pues. Pero siento que en el DF se siente algo más. Todos los días que estuve por allá escuchaba el súper estéreo con súper bocinas  a más no poder. Música populachona que alegraba a las masas para el trabajo. Me asombró la cantidad de amor que declaraban, pero lo reacios y fríos a manifestarlo.  Bueno, los amagues en el metro salen de este conjunto. Después de recorrer periférico a la altura del parque Naucalli (donde está la famosísima estatua de don Gabilondo-Soler, alias Cri-Cri)  surcábamos plaza Satélite y nos metíamos al barrio de Cd. Satélite. Luego atravesábamos un canal de aguas negras y adios lujo y casas bonitas: cruel realidad.

Inmediatamente, se veía como cambiaban los barrios y el tipo de vida. Te das cuenta de que cruzando una calle existe o no más probabilidades de que te asalten o de que te topes con una nena en pants sacando a pasear a su perro.

La Calzada de Las Armas divide al Edo. de México con el DF. La delegación entrante, Azcapotzalco, impone en industrias y sectores populares. Otra prima vive en la perdición de las unidades habitacionales. Qué difícil es comenzar a vivir en una “nueva familia”.

Tezozómoc fue el parque con el que rápidamente me ubiqué  y podía decir: ya estoy cerca de… Llegar al Rosario caminando fue conocer cómo se uno debe avanzar en los barrios de esta ciudad.

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