La Cuidad de las Palmeras

Y no me refiero precisamente a Colima.

Seré breve, ya que no tengo tiempo para esto. Pero sabes de sobra que cuando te llega la inspiración, aunque te encuentres en el baño pesando en no pensar, la euforia y la emoción que sientes cuando a tu mente se asoma una idea, un sueño, es capaz de hacerte mandar todo a pausar y de hacer tiempo para tí. Para esto. Tu euforia es lo que aún te queda de niño, quizá.


Debió haber sido un martes por la mañana. Quizá a las 10 am. No recuerdo exactamente. Fue la primera clase de Electrodinámica 1 con Elena C. y lo único que viene a mi mente después de haber concluido con las formalidades del primer día de clases, fue la siguiente pregunta

¿alguno de ustedes sabe quién fue Richard Feynman?

Muy probablemente mi primera reacción debió haber sido algo como: ni puta idea, obvio. También, muy probablemente haya escrito dicho nombre en mi libreta Scribe para buscarlo luego en algún sitio, una vez que Elena lo subrayara en la pizarra azul del aula B3. Como siempre, tomando notas de todo. ¿Por qué?

Lo siguiente que recuerdo de ella fueron las palabras integrales de caminoQED, seguida por una explicación generalizada de lo que consistían (ajá…) para finalizar con algo que hasta este momento he comenzado a entender: los famosos diagramas.

Días después, recuerdo estar en mi segunda casa – biblioteca – y después de encontrarme con Karen, brevemente intercambiamos pareceres

– Hey! ¿ y ya comenzaste a leerlo?

– Sí, apenas voy en el primer capítulo…

– Pff! Ese Feynman es una chingonería! La forma en que escribe, en que explica los conceptos…

– Ajá…

Palabras más, palabras menos.

Para rematar, estoy casi seguro que después de haber terminado de escribir el libro me haya dicho a mí mismo “en cuanto tengas lana, comprarás los 3 volúmenes y los leerás todos”.  A casi 6 años de distancia, siguen estando en mi wishlist de Amazon.

Haber leído The Feynman Lectures On Physics fue una de las experiencias académicas más satisfactorias que he tenido. Y no fue tanto por lo “aprendido” que honestamente, fue un montón. Sino por darme cuenta de que la física es muy bella (en ese tiempo, Electricidad y Magnetismo).

Lo siguiente que pasó por mi mente al estar escribiendo este ensayo fue estar leyendo Surely you’re jocking Mr. Feynman! en el excusado de mi baño en la fría casa de Douglas Ave. Recuerdo la historia final, las últimas paginas. Y las ganas de salir y convertirme en el mejor de mi clase.

En algún momento intermedio fue la época de youtube y los videos. Joyas de nuestro tiempo. ¿Quién se iba a imaginar que futuras generaciones tendrían acceso a eventos que han pasado décadas atrás?

En la búsqueda de una identidad, ciertas personas gustan de absorber aquellos aspectos que más intrigan o admiran de sus semejantes. He tratado de absorber, en medida de lo posible, ciertas actitudes y formas de pensar de todas aquellas personas que estimo. Y aparentemente eso es natural en los humanos.

Me prometí a mi mismo ser como Feynman. De dirigir a una audiencia con la palabra y transmitirles lo fascinante y muchas veces difícil de creer que es el mundo en que vivimos.

De pararse frente a un grupo de estudiantes y despertar en ellos algo menos que repugnancia hacia algo que ha llevado a la humanidad a explorar planetas lejanos y mundos microscópicos.

Hay que tener carisma. Y si aunado a eso eres una persona de alto nivel de pensamiento, desde mi punto de vista te conviertes en autoridad.

Tuve la oportunidad de volver a visitar Caltech en enero por parte de las reuniones de colaboración de NOvA. Fue un vuelo difícil -los ataques de pánico no cesan. Pero cuando tienes tiempo de ponerte a pensar, te das cuenta que lograste guardar en la memoria de tu celular (chafa) la foto de ese lugar que marcó parte de tu vida: The Feynman Lecture Hall.  Y también, gracias a Louise S., la foto que engalana este post después de tu presentación sobre Hadronic Energy in the NearDet.

Y para finalizar, un sueño:

Sueño con que la facultad de Ciencias de Colima se convierta en el Caltech de México.

Y ya tienen algo en común: ambas se encuentran en una cuidad con palmeras.

Pseudo selfie con el busto de R.P.F. en el edificio East Bridge, en Caltech.
Pseudo selfie con el busto de R.P.F. en el edificio East Bridge, en Caltech. Enero 2015.
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2 comentarios en “La Cuidad de las Palmeras”

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