Los de esta mujer me mandarían a la total oscuridad de mi locura. Audrey Tautou estelarizó al fenómeno de Amélie en el 2001 y nos regaló una co-estelarización en el Código da Vinci como nada más y nada menos que Sophie Neveu en 2006. Lo intrigante de ella fue que desde que se dió a conocer en Venus, Salón de Belleza (1999), su carrera artística creció exponencialmente.
Una musa más señores.
Amélie
Qué pelicula. Fue un enorme placer haberla visto. Y eso que la Mine me la había prometido desde hacía buen rato, pero como la consideraba un placer sublime la tenía que disfrutar al máximo. Qué mujer. Los últimos 10 minutos de la película fueron, creo yo, los que valieron más la pena. Y ni hablar de la trama. Una poesía contemporánea hecha drama cómico. Sí un tanto cursi en partes, pero gozadora en otros. ¿Que tal cuando la risueña Amélie mira a la cámara, buscando complicidad? Esa parte mete de lleno al espectador en la película. Lo que más me gustó fueron las frases célebres. Aquí una de ellas:
La vida no es mas que un interminable ensayo de una obra que jamás se estrenará.
La fotografía de la película fue grandiosa, al igual que el arte y la escenografía. Un aplauso para el genio que decidió poner lo créditos finales en trocitos de fotografía, muy simbólico el asunto pero a la vez captura y cautiva -a mi me hizo reir- en fin, muy acertado.
Y la imaginación, ingrediente principal e intrínseco en toda la trama, con lo que me sentí más identificado.
Al final queda un sabor en la boca que nos hace reflexionar sobre lo corta que es la vida
Cuando eres niño piensas que lo serás por una eternidad… despúes, pasa el tiempo, tienes 50 y te das cuenta que toda tu infancia cabe en una cajita enmohecida de recuerdos
que las decisiones marcan la diferencia
… anda, ve por él
y que el destino lo forja uno mismo al hacerle caso al azar.

Esta película está muy enternecedora, me encantó.